¿Qué cosas nos contarían los animales sobre su sufrimiento si pudiesen hablar? Victor podría decirnos, porque con apenas 2 meses llegó a nosotras con una pata y la mandíbula rota, sucio, los ojos que apenas podía abrir, llenos de legañas y hambre y sed y agotamiento. El primer día sólo dormía y devoraba la comida cuando se la acercabas. Tan cansado estaba que no podía levantarse a a comer.