Elisa esperaba desde hacía muchos días en la perrera de Madrid a que entre unos y otros cuadraramos las intenciones y contingencias humanas que le posibilitaran un traslado, una cirugía y una esperanza. Tenia una cadera rota y seguramente horas de vagar sin rumbo pero nada le ha hecho perder esa mirada tan blanca.

Como parecía complicado y Elisa no entiende de demoras ni de dudas, Madrid Felina acepto de nuevo inventar los medios y unir voluntades para conseguir que encuentrara acomodo, tratamientos veterinarios y cariño del bueno.

Despues de estar ingresada unos días, su cadera ya soldo y puede hacer vida normal.

En estos momentos está pasando la cuarentena y recuperandosé del todo. 

Es muy buena y cariñosa, y está preparandose veterinariamente para encontrar una familia que no la vuelva abandonar.

Si quieres conocerla, no lo dudes, llamanos!!!!