Yo vivía en la calle con mi madre Livia y siempre estaba junto a ella, no me perdía de vista no fuese a ocurrime algo. Pero allí pasábamos hambre y frío y un día nos recogieron y llevaron a un sitio calentito y con comida. Primero a mi madre y luego volvieron a por mi. Estábamos esperando poder estar juntas de nuevo pero yo di positivo a inmuno y ya no pudo ser. He ido perdiendo el miedo y aprendido a confiar en las personas. Vivo en una jaula, porque como soy inmuno nadie se fija en mi. Soy una cachorrita y necesito jugar, correr, saltar que me encanta pero como no tengo mucho espacio no puedo. Sólo necesito cariño y algo de paciencia conmigo y yo te devolveré ese cariño con ronroneos.