Molo llevaba varios días debajo de unos coches, solo, hambriento y con un fuerte catarro. Todo el mundo le veía, pero nadie le socorría. La madrugada del 01 de Enero, una colaboradora de la asociación, después de estar 3 días intentándolo ayudar, lo consiguió, y así empezaba un nuevo año y una nueva vida para este cachorrito de apenas 3 meses. Es bueno, juguetón y en estos momentos se está preparando para irse con una buena familia que le quiera para toda la vida.