Ela o Duendecillo del Bosque para la gente que la cuidamos apareció un verano deshidratada y sin rumbo por la calle Serrano, iba cayéndose y sangrando, su pequeño cuerpecito estaba lleno de perdigones, se moría. Una colaboradora de la asociación la vio y la llevo corriendo al hospital, ahí estuvo ingresada mucho tiempo y se recupero. Pero ella sigue siendo poca cosa, su edad es indeterminada, podría tener 8 o 100 años, pero su belleza la podéis ver en su foto. Es buena y tranquila, solo necesita unas mantas calentitas y rica latita para ser la gata más agradecida del mundo. Quiere disfrutar de ella, llamanos!!!