El maullido de Darbari suena a música. Suave, lento, como una llamada al acercamiento. Porque aunque se muestre tímido, te quiere cerca, y se queda mirando lo que haces.

Vivió la calle y con ello la superviviencia para encontrar comida y cobijo y el alejarse de los humanos para que que no  le hicieran daño.

Darbary es bastante desconfiado de primera, quizás si alguien le da una oportunidad cambiaría su postura hacía nosotros.

Esta castrado, testado siendo negativo, vacunado y desparasitado.

Si quieres conocerle,no lo dudes, llamanos.

 

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