pon

Pon pasó a llamarse Leo, en honor al color dorado de su pelo, similar al de los leones. Es una preciosidad de gato, tiene un tacto y olor increible.
Cierto es que no recibes el cariño que si te dan los perros, pero a su manera lo muestra y se agradece incluso más, a sabiendas de lo mucho que les cuesta darlo.
Os puedo decir que le apasionan los teléfonos móviles, hay que esconderlos porque los busca allá dónde estén y los tira al suelo, y que decir del papel higiénico, cómo olvides cerrar la puerta del baño en pocos minutos aquello parecerá una final de la Champions League.
Es un gato lleno de peculiaridades y de pequeños gestos que enamoran a cualquiera, yo personalmente me quedo con esas mañanas en las que antes de que suene mi despertador, justo dos minutos antes, se sube a mi cama y me despierta con la patita.
Es muy cariñoso y le encanta que lo acaricen, su deporte favorito.