grissu

Pues aquí tenemos a Grisú en uno de sus sofás preferidos (es que todos le gustan para echarse una buena siesta). Este es de los pocos momentos en los que se la puede hacer una foto en la que esté quieta pues se pasa el día detrás de nosotros, haciéndonos compañía, pidiéndonos mimos y caricias y cotilleando todo lo que hacemos.

Es una gata buenísima y muy mimosa que se ha adaptado estupendamente a su nueva casita en la que tiene una largo pasillo por el que jugar con sus ratones de juguete, aunque a veces su “temblor de intención” le hace dar algún que otro traspiés.

Le encanta tumbarse en lo alto de un sofá y ver desde allí todo lo que pasa en la calle a través de la ventana mientras a nosotros de nos cae la baba de verla tan feliz.”