La dermatofitosis, más conocida vulgarmente como tiña, es una infección producida por hongos (micosis), que afecta a la piel de las personas y animales.

El término tiña proviene del latín tinea (polilla de la ropa) ya que las lesiones de esta enfermedad son redondeadas, similarmente a los agujeros que hace la polilla en la ropa.

Se considera que la dermatofitosis es la antropozoonosis asociada a pequeños animales que más incidencia presenta. La importancia de este punto hace que las tiñas se diagnostiquen erróneamente por exceso, tanto en perros como en gatos, ya que su frecuencia es realidad es muy baja, tan sólo un 2% de los problemas de piel de estas mascotas.

¿Qué lo produce?
Los hongos responsables se denominan dermatófitos, los cuales se caracterizan por tener una gran afinidad por estructuras corporales que poseen una proteína, la queratina, que es su principal fuente de alimentación. Estas estructuras son el pelo, las plumas, la uña, y la capa más superficial de la piel, llamada estrato córneo.

Los dermatófitos agrupan varios especies de hongos, que en dependencia de su hábitat más común se clasifican en antropofílicos, aquéllos que infectan principalmente al hombre, zoofílicos, los que producen con mayor frecuencia la enfermedad en animales, y geofílicos, los que viven en el suelo.

En gatos casi todas las tiñas son causadas por Microsporum canis. La relación de estos felinos con Microsporum canis es muy particular ya que muchos gatos son portadores de este hongo sin manifestar ningún síntoma (forma subclínica de la enfermedad), lo que potencia su importancia como transmisores del dermatófito a las personas. En personas las tiñas usualmente son causadas por hongos antropofílicos. En el caso de una infección por un dermatófito zoofílico, el hongo causante generalmente se relaciona con los animales que tienen contacto con el enfermo.

Cómo se produce?

Cuando un individuo toma contacto con un dermatófito, no siempre se desarrolla una infección. Distintos mecanismos de defensa, como las secreciones de distintas glándulas de a piel, actúan dificultando que el hongo se multiplique. Así, los animales que son bañados con una frecuencia excesiva utilizando champús inadecuados son más susceptibles a esta enfermedad, ya que el exceso de baños elimina de la superficie cutánea el sebo protector e incrementa la humedad relativa en la piel.

Otro mecanismo de protección es la limpieza que los gatos se realizan mediante el acicalado, la cual dificulta el establecimiento de la infección al eliminar formas infectivas, evitando que lleguen a la piel. Los gatos de pelo largo son más propensos a las tiñas posiblemente porque dicho manto impide un adecuado acicalado, ya que las “matas” de pelo actúan como vendas que facilitan el desarrollo de la infección.

Si se supera esta primera barrera el sistema inmunitario del animal es el encargado de limitar la infección del dermatófito. Se considera que si el individuo no posee otra enfermedad que disminuya su capacidad de defensa, la infección por los dermatófitos es autolimitante, es decir que el individuo llegará por sí mismo a curarse, aunque el tiempo necesario para que la curación ocurra puede ser de algunos meses, tiempo más que suficiente para que otros animales o personas en contacto se contagien, por lo que siempre deberá tratarse la infección.

Así, la tiña es más frecuente en individuos jóvenes, los cuales aún no han desarrollado completamente sus capacidades de defensa. Del mismo modo, los animales malnutridos y aquéllos que padecen alguna enfermedad grave son más susceptibles de enfermar, al poseer unas defensas menos eficientes.

El contagio de la tiña puede ser de manera directa, de un individuo (animal o persona) a otro, o indirecta, a través de de pelos o escamas vehiculados por utensilios como toallas, cepillos, peladoras, etc. El contagio puede ir en cualquier dirección: de un roedor a un perro; de un gato a una persona; de una persona a un perro; etc.

¿Cómo se manifiesta?
Las manifestaciones de las dermatofitosis son muy diversas, según el dermatófito que cause la tiña y la respuesta del individuo, ya que la intensidad de las lesiones depende en muchos casos del hongo que produce la infección..

Es más, Microsporum canis está tan bien adaptado a los gatos, que aproximadamente 1 de cada 3 ó 4 gatos infectados no manifiesta ningún síntoma, o éstos son prácticamente inapreciables (forma subclínica). Este hecho hacía pensar hasta hace poco que los gatos actuaban de reservorio de Microsporum canis, es decir que una parte importante de ellos poseían el hongo y actuaban como transmisores de la enfermedad. Sin embargo, estudios recientes han demostrado que los gatos sanos no son portadores de Microsporum canis.

A pesar de las múltiples manifestaciones que puede presentar una dermatofitosis, existe un tipo de lesión de forma redondeada que se considera típica, de la cual, como ya comentamos, deriva el nombre de tiña.

Cuando el hongo se establece en un individuo, crece de forma centrífuga, por lo que las lesiones adoptan típicamente una forma anular o de anillo. La lesión primordial es una o varias calvas o alopecias, ya que los pelos infectados se rompen. A veces existe inflamación de la piel donde está la calva, inflamación que como ya se ha comentado es más intensa en el caso de que el animal no esté adaptado al hongo. Típicamente la lesión tiene una zona central pálida y un halo externo enrojecido; esto es debido a que la inflamación de la piel es más fuerte en la zona recién infectada, por lo que los bordes de la lesión aparecen de color rojo. También es usual la presencia de escamas o caspa dentro de la lesión (imágenes 1.jpg y 2.jpg)

La presencia de picor en las zonas lesionadas es variable, por lo que unos individuos se rascarán o lamerán las lesiones y otros no.

Como ya se ha comentado la presentación de la enfermedad es muy variable en los animales, pudiendo manifestarse de formas completamente diferentes según cada caso.

Los gatos pueden presentar las lesiones típicas, frecuentemente cubiertas por costras, y localizadas en cabeza o extremidades delanteras. Sin embargo otras muchas formas son posible: en gatos de pelo largo la dermatofitosis puede cursar como una alopecia irregular y extensa y, al contrario, es relativamente frecuente que no manifiesten ningún signo clínico, como ya se describió anteriormente (forma subclínica); otras veces el cuadro de la enfermedad se define como dermatitis miliar, proceso en el cual el felino presentan pequeñas pápulas o granos recubiertos por costras; finalmente algunos animales también pueden mostrar granulomas. (imagen 5.jpg)

Tanto los perros como los gatos, con menor frecuencia, pueden presentar infecciones de las uñas u onicomicosis, más frecuentes por Microsporum gypseum o Trichophyton mentagrophytes. En este caso la zona alrededor de la uña estará inflamada, y la garra puede presentar deformidades y fragilidad. (imagen 4.jpg)

Las manifestaciones, al igual que en los animales, depende de la adaptación del hongo. Si están causadas por hongos antropofílicos generalmente aparecen lesiones leves, con escasa inflamación, mostrando placas redondeadas de alopecia. Sin embargo en el caso de infecciones por hongos zoofílicos las lesiones son mucho más inflamatorias, tipo querión, localizándose en áreas de contacto con los animales, manos, brazos y cuello.

¿Cómo se diagnostica?
Nunca se debe diagnosticar en base sólo a las lesiones que presente el individuo, ya que por este método se diagnostican erróneamente en exceso.

En la clínica existen varios pasos en el diagnóstico de esta micosis.

En primer lugar están las técnicas que se pueden realizar en un momento, pero que en muchos casos no detectan la infección. El examen microscópico de pelos sólo puede ser realizado por profesionales muy expertos, y aun así la mayor parte de las veces no se detecta el hongo. Una técnica que sí se realiza con frecuencia es la exposición de las lesiones a la lámpara de Wood, la cual emite una luz ultravioleta que pone de manifiesto algunas infecciones por Microsporum canis, apareciendo entonces una fluorescencia de color verdoso en la zona lesionada (imagen 3.jpg); bien empleada, esta técnica puede detectar alrededor del 30-40% de las tiñas de perros y gatos. En conclusión, si cualquiera de estos dos métodos es positivo, el diagnóstico de dermatofitosis es verificado, pero si dan negativo, nunca se puede descatar que sea una tiña. Cuando no se ha sido capaz de diagnosticar la enfermedad, el paso siguiente es realizar un cultivo de pelos recogidos de los bordes activos de la lesión, a fin de comprobar si crece un dermatófito. En cualquier caso este es el mejor método de diagnóstico.

Un caso especial es el de los gatos con una tiña subclínica en los que no existen lesiones de donde recoger muestras adecuadas para el cultivo; en estos caso el método ideal es cepillar todo el manto del animal con un cepillo estéril, por ejemplo un cepillo de dientes nuevo, e posteriormente presionar las cerdas del cepillo en el medio de cultivo, para así depositar los hongos, si hubiera infección.

Tratamiento

El protocolo terapéutico consiste en combinar un tratamiento tópico (sobre la piel) y uno sistémico, usualmente por boca, sobre el paciente, y además realizar un control del material infectivo sobre el ambiente.

Si en la casa de un perro o gato con tiña existen otros animales sin síntomas, estos últimos se deben aislar del afectado, y se realizará en ellos un cultivo de los pelos recogidos mediante cepillado, para saber cuáles poseen hongos y deben ser tratados.
La terapia tópica sirve para destruir el material infectivo y prevenir su diseminación al ambiente; la sistémica acorta el tiempo de infección en el animal; y el control ambiental tiene por objeto prevenir que la infección recurra y evitar que se contagie a animales o personas.

El tratamiento tópico debe abarcar toda la superficie de la piel, no siendo recomendable tratar sólo las lesiones localizadas ya que el material infectivo se encuentra presente también en áreas no lesionadas. Sin embargo en lesiones muy localizadas y queriones con frecuencia se usan sólo pomadas a base de derivados imidazólicos, como el miconazol o el tricomazol.

En el caso de aplicar baños, se recomienda cortar previamente el pelo sin llegar a rasurarlo, ya que los pequeños traumatismos en la piel debidos al rasurado favorecen la diseminación de la infección. El mejor producto tópico en dermatofitosis es el enilconazol, aplicado dos veces a la semana, aunque en gatos se citan casos de toxicidad, posiblemente por ingesta debida al acicalado. La clorhexidina es menos efectiva que el anterior.

Respecto al tratamiento sistémico la griseofulvina es el fármaco de primera elección. Sólo cuando ésta no funciona puede ser necesario escoger otro antifúngico. La griseofulvina se debe administrar conjuntamente a alimentos grasos, ya que así se incrementa su absorción a nivel intestinal.  Además, es de vital importancia saber si el individuo es negativo a leucemia e inmuno, ya que en estos animales la griseofulvina produce neutropenia que puede ser fatal.

Es importante saber que este fármaco se debe administrar durante un tiempo más o menos largo, y que los efectos secundarios pueden llegar a ser importantes (vómitos, diarrea, anorexia, y otros menos frecuentes), por lo que nunca se debe tratar un animal en el que no se haya diagnosticado certeramente la enfermedad. Además nunca se debe administrar a hembras gestantes durante los dos primeros tercios de la gestación, ya que es teratogénica, es decir puede causar malformaciones en los fetos.

Por otro lado, no debemos olvidar la importancia de la desinfección del ambiente en contacto con el animal, mediante lejía doméstica diluida al 1/10, aerosoles de enilconazol, o algún desinfectante para uso en locales donde residen animales de compañía.

Respecto a la posible prevención de la enfermedad mediante vacunación, actualmente no existe ninguna vacuna eficaz contra la dermatofitosis de pequeños animales.

Evidentemente, ante un perro o gato con tiña en el hogar, se deben extremar las condiciones de higiene, lavándose siempre las manos y brazos después de haber tenido contacto con el enfermo. La presencia de niños pequeños, más susceptibles a la enfermedad que los adultos, aconseja que tengan el menor contacto posible con el animal hasta que este se cure, además de las normas de higiene normales. Pueden completarse estas normas con el uso de geles apropiados que protejan de manera adicional a las personas (Ej, panfungold gel). Si se respetan estas normas de manera rigurosa es poco probable que las personas se contagien; de todas las formas siempre se deberá vigilar la posible aparición de lesiones rojizas en la piel o pelo a fin de instaurar el tratamiento lo antes posible y así acortar la duración del mismo.

Las personas se tratan con los mismos medicamentos que los animales y con protocolos similares. En lesiones localizadas se aplica sólo un tratamiento tópico a base de pomadas (Ejs. Panfungol, fungarest) , las cuales se deben aplicar no sólo en la lesión sino ampliamente alrededor de ella, ya que se sabe que el material infectivo se encuentra hasta a 10 cm de la lesión. Los procesos más extensos requeriran combinar un tratamiento tópico con uno sistémico (Ej. lamisil 28).

RESUMIENDO
Los hongos aparecen en el animal cuando éste se encuentra con las defensas bajas que permite el desarrollo del parásito, y el cual siempre está presente ya sea en el suelo o en otro animal sano pero que es portador sin que manifieste la enfermedad, o sea que un cachorro siempre corre el riesgo de contagiarse “hongos” y luego contagiarlo a los niños, por consiguiente hay que tratar que el cachorro tenga las defensas inmunológicas altas y desarrolladas lo más posible de acuerdo a su edad para que sea resistente a la dermatomicosis y eso se logra llevando un plan sanitario adecuado, como por ejemplo las vacunas al día, bien desparasitado y bien alimentado, evitando de esta manera, la manifestación de esta enfermedad y otras patologías asociadas a las bajas defensas inmunológicas.

Consejos prácticos

Lleva a tu veterinario habitual a tu gat@.  El puede utilizar:

  • Lámpara de Wood: Es una lámpara que resalta la fluorescencia que emiten algunas especies
  • Examen microscópico: Observación con el microscopios las formas de reproducción y diseminación de los hongos como las esporas, conidios o al mismo hongo: hifas
  • Cultivo: es el diagnóstico de elección (más costoso y demora bastante tiempo, mínimo una semana).

Si el diagnóstico es positivo:

  • Aisla al animal. Procura cuando le cojas lavarte después bien las manos, incluso puedes usar guantes para estos menesteres. Lo mejor es que el gato no sea muy manipulado y seguir a rajatabla el tratamiento contra hongos prescrito por su veterinario; en una semana aproximadamente disminuyen las probabilidades de contagio con el tratamiento
  • Lava toda la ropa de cama, colchas, colcha del sofá, etc…En los sofás hay unos productos que se echan para limpiarlos. Aún así la espora vive durante 18 meses en el ambiente. Si no puedes limpiar con lejía, lo mejor es que pases la aspiradora lo más frecuentemente que puedas y lo ideal sería que cambiaras la bolsa en cada uso aunque eso casi nadie lo suele hacer.
  • Si estás bien de salud no tienes por qué contagiarte aunque toques al gato. En el caso de niños y por prevención, es mejor no tocarlo. Los gatos cuando cogen hongos es porque están bajos de defensas por algún motivo, son hongos que están en la calle, en el ambiente… y que generamente no nos contagiamos aunque estemos en contacto con ellos.

Tratamientos más habituales para los hongos:
A veces se usan combinaciones de varias soluciones. La efectividad de cada medicamento depende del hongo en cuestión y del animal. No usar sin prescripción facultativa.

  • Griseofulvina (Fulcin) : el tratamiento dura como mínimo un mes. Muy agresivo para el hígado. Mezcla la pastilla con algo graso, por ejemplo, quesitos porque así potencias su efecto y dáselas cuando hayan comido porque esas pastillas son un poco fuertes. Tratamiento muy económico. Además, hay que saber que tu gato es negativo a leucemia e inmuno, ya que si es positivo, podría ser fatal.
  • Itraconazol (nombre genérico; comercialmente su nombre es Canadiol e Hongoseril): el tratamiento dura también un mes como mínimo. Menos agresivo para el hígado. Tratamiento más caro
  • Lufenurón (Program): una o dos dosis espaciadas 15 días. Sin efectos secundarios. Este tratamiento es relativamente nuevo y no todos los veterinarios lo conocen. Se presenta en pastillas grandes para perros que podremos partir para nuestros gatos y en líquido para estos últimos.
  • Fulvistatín comprimidos, preparado veterinario cuyo principio activo es la griseofulvina micronizada, con lo que el gato lo absorbe mejor, sobre todo si se lo das con grasa (envueltos en mantequilla es lo ideal.
  • Tratamientos tópicos (atención a que el animal no se lo coma en su sesión de aseo):
    • Betadine mezclado con agua (al 50%) dos veces al día.
    • Panfungol pomada
    • Canestén pomada
    • Hibimax para baños de venta en farmacias. Se presenta en modo spray en clínicas veterinarias como  Adoeqmina.